El tercer chicle y mi psiquiatra contra el hampa

jueves, 18 de octubre de 2007

El Nacimiento

La voz del reloj cantó en la sala: tictac, las siete, hora de levantarse, hora de levantarse, las siete...
"Vendrán lluvias suaves", Ray Bradbury

Como una fuerte necesidad ha retrasado su llegada a este acceso paralelo. La vida no es lo opuesto a la muerte, es una "muerte chiquita".

Debo afirmar como lo hacia Kilpatrick, que su viejo no era un canalla. Si me sobra decir que estamos aqui gracias a la infusión cósmica, aclaro que se trata de un juego, solo con el ánimo de despertar un interés superfluo y vano por conocer lo que hay más allá de un adiós.

Parto? Sí. Parto.

Las hojas se desprenden del árbol para nacer al viento, para regalarles al aire parte de su encanto. El se regocija al saber que su misión está parcialmente cumplida...pues le falta desprender del aeroplano su volatil enemigo: gracias Enola Gay.

La ausencia del signo es su máxima revelación. Repito: el signo se eleva más allá de su signo. (Lo habéis comprendido Señor Nimoy?)

Guardo en mi bolsillo un poco de la fragancia de tus besos y recordar que tu boca que sabe a cada color que pienso.

El final prepara su llegada: no hay más versiones apocalípticas. Lo único que nos queda es dejar que la conversación continue sin ese "yo" y sin ese "tú"...mucho menos "él" o "ella", antes que se le ocurra a los más optimistas.

Aquí está, como dijo Guillén: dormitando en las vitrinas del museo. Admírenla, s'il vous plaît.

Jack Adams

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